La buena idea nunca llega delante del ordenador. Llega en el coche, en la cola del supermercado, o a las once y media de la noche cuando ya has cerrado el portátil y no piensas volver a abrirlo. Para cuando te sientas, o se te ha olvidado o ya no te apetece.
Despacho —Dispatch en la versión en inglés— es la respuesta de Anthropic a ese hueco. Le mandas la tarea a Claude desde el móvil, sigues con lo tuyo, y cuando llegas al ordenador el trabajo está hecho.
Suena a lo de siempre. No lo es, y la diferencia está en un detalle que casi nadie subraya.
Qué es exactamente Despacho
En palabras de la propia Anthropic, es una función de Claude Cowork —y ahora también disponible en Claude Code— que te permite mantener una sola conversación continua con Claude desde el móvil o desde el escritorio.
La frase clave de su documentación resume el uso: «asígnale a Claude una tarea en el móvil, dedica tu atención a otra cosa, y luego abre el trabajo terminado en tu ordenador».
No son dos conversaciones que se sincronizan. Es la misma. Claude conserva el contexto de lo anterior, así que puedes empezar una frase en el andén y terminarla en tu escritorio sin volver a explicar nada.
El detalle que lo cambia todo: esto no es la nube
Aquí está lo importante, y conviene entenderlo antes de encender nada.
Cuando le mandas una tarea a Despacho, el trabajo no se ejecuta en un servidor de Anthropic: se ejecuta en tu ordenador. Con tus archivos, tus carpetas, tus conectores y tus permisos.
Eso tiene una cara y una cruz, y las dos son grandes.
La cara: Claude puede abrir la hoja de cálculo que tienes en el Escritorio, entrar en las herramientas que ya tienes conectadas y trabajar con material real. No con lo que tú le pegues en el chat, sino con lo que hay de verdad en tu máquina.
La cruz, y está literal en la documentación oficial: tu ordenador tiene que quedarse encendido y despierto. Si se duerme o se apaga, Claude no puede seguir trabajando. Es exactamente lo que distingue Despacho de una sesión en la nube.
Es un matiz que se aprende rápido, normalmente el día que mandas un recado de veinte minutos y cierras la tapa del portátil.
Qué necesitas
- La app de escritorio de Claude actualizada: macOS, Windows x64 o Linux.
- La app móvil de Claude actualizada.
- Un plan Pro o Max.
- Conexión a internet en los dos dispositivos.
- El ordenador encendido durante toda la ejecución.
Un aviso para quien vaya por Linux: el uso del computador —que Claude mueva el ratón por tu pantalla— no está disponible ahí. El resto de Despacho sí.
Cómo se enciende, paso a paso
Son cinco minutos y se hace una sola vez.
Paso 1 — Abre la pestaña Despacho en el escritorio
En la app de escritorio, en la barra lateral izquierda, verás Despacho con la etiqueta Beta. Ábrela. No sigas hasta que la veas: si no aparece, es que la app no está actualizada.
Paso 2 — Activa «Mantener activo»
Dentro de Despacho, en el bloque Configuración, enciende Mantener activo. Este interruptor impide que el equipo se duerma mientras hay trabajo en marcha. Es el que hace que todo lo demás funcione; sin él lo que tienes es una promesa.
Paso 3 — Enciende las notificaciones móviles
Con Notificaciones móviles activado, el móvil te avisa cuando la tarea termina. Sin esto tendrías que ir a mirar cada rato, que es justo lo que veníamos a evitar.
Paso 4 — Decide el nivel de autonomía
Aquí es donde hay que pensar un momento. Tienes tres mandos:
- Permitir todas las acciones: sube la autonomía y baja las preguntas de permiso. Muy cómodo el día que va bien.
- Uso del computador: permite que Claude vea tu pantalla y mueva el ratón.
- Permisos de código: qué puede ejecutar sin consultarte (Aceptar / preguntar).
Recomendación: la primera semana, déjalos cortos. Se suben cuando ya sabes cómo trabaja, no antes.
Paso 5 — Abre Despacho en el móvil
En la app móvil, pestaña Despacho. Ahí es donde mandas los recados. Y en el escritorio, el bloque Salidas es la bandeja donde van apareciendo los archivos que Claude produce.
Seis modos de uso, con ejemplos reales
1. El informe que te está esperando cuando llegas
El clásico y el que más se usa. Desde el móvil, a primera hora:
«Mira Search Console de mi cliente y dime qué tres páginas han perdido más clics esta semana frente a la anterior. Semanas completas, sin solapar. Déjame un resumen corto en un archivo.»
Cuando te sientas, el archivo está en Salidas. No has abierto ni una pestaña.
2. El arreglo pequeño desde el semáforo
Un cliente te escribe que hay una errata en una página. Antes eso era «esta tarde lo miro» y a veces era el jueves. Ahora:
«En la web que tengo en la carpeta del proyecto, en la página de servicios, cambia "consulturía" por "consultoría" y dime en qué archivos lo has tocado.»
El trabajo de desarrollo pasa por Claude Code; el resto, por sesiones de Cowork. A ti eso te da igual: tú mandas el recado y ya.
3. El recado largo que tú no ibas a hacer nunca
Este es el que más rinde, porque desbloquea tareas que llevaban meses en la lista.
«Abre las cuarenta fichas de producto de la carpeta, comprueba cuáles no tienen descripción y hazme una lista con las que faltan.»
Es un trabajo aburrido de una hora. Tú lo lanzas desde el móvil y te vas a comer.
4. El repaso recurrente
Despacho también ejecuta tareas programadas. El caso de manual es el resumen de la mañana: correos, mensajes pendientes y lo que se ha movido en tus proyectos, compilado antes de que te sientes.
La gracia no es el resumen. La gracia es dejar de empezar el día abriendo seis pestañas para saber por dónde ibas.
5. Cuando no hay API: el navegador
Aquí entra el uso del computador. Claude puede, en palabras de Anthropic, «apuntar, hacer clic y navegar por lo que hay en tu pantalla»: abrir archivos, usar el navegador y ejecutar herramientas de desarrollo sin configuración previa.
Sirve para todo ese software que no tiene integración y en el que hay que entrar a mano. Un panel viejo, una extranet, un portal que no ha oído hablar de una API en su vida.
6. La conversación que no se corta
El modo menos vistoso y el que más se acaba usando. Empiezas a pensar algo en el móvil, lo dejas a medias, y por la tarde lo retomas en el ordenador donde lo dejaste. Sin repetirte, sin volver a pegar el contexto.
Uso del computador: qué es y por qué es más lento
Conviene separar dos cosas que se confunden.
Un conector o un MCP es una puerta de servicio: Claude habla directamente con la herramienta, en su idioma. Es rápido y no se equivoca de botón.
El uso del computador es la puerta principal: Claude mira la pantalla y actúa como lo harías tú, con el ratón. Es lento y a veces falla, porque interpretar una interfaz visual es más difícil que llamar a una función.
Anthropic lo dice sin adornos: «las tareas complejas a veces necesitan un segundo intento, y trabajar a través de tu pantalla es más lento que usar una integración directa». Y añaden que no siempre va a funcionar perfectamente, y que conviene evitar datos sensibles mientras la función siga en vista previa de investigación.
De ahí sale la regla práctica: si existe conector, usa el conector. El uso del computador es el comodín para cuando no hay otra puerta.
Dónde se rompe
Cuatro cosas que conviene saber antes y no después:
- Portátil dormido, tarea muerta. Es la primera y la que más gente descubre por las malas. Si vas a mandar un recado largo, deja el equipo despierto y enchufado.
- Datos sensibles, no. Lo desaconseja la propia Anthropic mientras el uso del computador siga en vista previa. Contraseñas, datos de clientes, información financiera: fuera.
- «Permitir todas las acciones» es cómodo hasta que no lo es. Ese interruptor sube la autonomía y baja las preguntas. Enciéndelo cuando ya sepas cómo trabaja, no el primer día.
- Sigue en Beta. Está etiquetado como tal en la propia interfaz. Úsalo para trabajo real, sí; pero no para lo que no puedes permitirte que salga regular.
Lo que esto anticipa
Hasta ahora, tu ordenador era el sitio donde trabajabas. Tenías que estar delante. Con Despacho pasa a ser el sitio donde tu trabajo se ejecuta, estés tú o no.
Es un cambio pequeño en la interfaz y grande en la cabeza. Deja de importar dónde estás y empieza a importar qué has encargado. Y en cuanto interiorizas eso, cambia lo que le pides: dejas de mandar preguntas y empiezas a mandar encargos.
La versión de esto dentro de dos años no será una pestaña en una app. Será lo normal. Merece la pena cogerle el punto ahora, mientras sigue siendo raro.
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